La importancia de ser el primero

Fue Marie Curie, la primera mujer en ganar el Nobel de Física en 1903. Qué orgullosa debió sentirse tras dejar atrás todos los obstáculos que le habían impedido dedicarse a la ciencia, qué ejemplo nos dejó.

Fueron las primeras mujeres en votar en unas elecciones generales, el 19 de noviembre de 1933, durante la II República. Y aunque la justicia era todavía un horizonte inalcanzable, aunque aún sigamos corriendo detrás de la igualdad sin llegar a alcanzarla, qué orgullo debieron sentir de su lucha.

Fueron los escaladores Tenzing Norgay y Edmund Hillary en 1953, que alcanzaron por primera vez la cima del Everest. Qué vértigo debe sentirse al rozar el techo del mundo, qué sensación de libertad.

Fue Abebe Bikila, el primer africano negro en ganar una medalla olímpica de oro en un maratón en 1960.  Corrió descalzo, demostrando que siempre se pueden adelantar los límites, que los prejuicios quedan atrás cuando somos capaces de acelerar hacia adelante, que si pisamos con fuerza la injusticia a cada zancada, jamás volverá a echar raíces.

Fue el cirujano sudafricano Christian Barnard, que en 1967 realizó por primera vez un trasplante de corazón humano. Y qué satisfecho debió sentirse al dedicar parte de su vida a prolongar la de los demás.

Fue Neil Armstrong en julio de 1969, cuando puso por primera vez el pie en la superficie lunar y observó la infinidad del universo desde el asombro de su alma efímera. Y qué diminuto tuvo que sentirse, dándose cuenta de que somos estrellas fugaces que cruzan una vez el cielo y jamás vuelven a emitir luz.

Fueron la física Katherine Johnson, la matemática Dorothy Vaughan (primera supervisora negra de la agencia espacial de EE.UU.) y Mary Jackson (que en 1958 se convirtió en la primera ingeniera afroamericana de la NASA tras su lucha para que la dejaran estudiar por ser negra). Tres mujeres que ayudaron a alcanzar la Luna y que, aunque nunca llegaran a pisarla, brillan más que cualquier sol.

Pero es que también fue Hipatia de Alejandría, considerada la primera mujer matemática. Fue Coco Chanel, la primera mujer que por primera vez fue capaz de liberar a las mujeres del corsé asfixiante de su sociedad. Fue Obama, que en 2009 se convirtió en el primer presidente negro de los Estados Unidos.

Todos estos ejemplos nos demuestran la importancia de ser el primero. Antes de ellos, nadie había sido capaz de llevar a cabo esos logros. Pero ellos lo hicieron, demostrando que se puede, abriendo el camino, enseñando a todos que lo que eran nuestras metas pueden convertirse en salidas, que no hay más límites que los que nos autoimponemos. Que exista un primero significa que puede existir un segundo, un tercero e incluso un cuarto. Significa que la lista se puede ampliar hasta el infinito y más allá.

Por eso nosotros, que también tenemos el poder de ser los primeros, deberíamos aprovechar la oportunidad. Subirnos al tren, saltar a la piscina, como quieras llamarlo. Porque al fin y al cabo, como ya dijo Helen Rowland, «las locuras que más se lamentan en la vida son las que no se cometieron cuando se tuvo la oportunidad». Yo sé que cuesta. Sé que da miedo saltar sin red, que aterra lanzarse a la piscina sin saber si va a estar llena o vacía, que asusta correr tras un tren que tal vez nos cierre sus puertas en las narices. Pero, piénsalo, ¿quién se acordará de la caída dentro de diez años? O incluso menos.

Cuando estés volando tan alto que no importen todos los fondos que pudiste llegar a tocar, cuando sobrevueles la felicidad sin que nadie se atreva a cortarte las alas, cuando todos tus imposibles se conviertan en certezas… Entonces, en ese momento, podrás volver a todos los que trataron de romperte y decirles que con los cristales de tu alma has sido capaz de crear el caleidoscopio más hermoso del universo, un palacio de cristal que nadie se cansaría jamás de visitar. Que al fin has conseguido coger tu corazón roto y convertirlo en arte.

Así que vamos a cambiar las excusas por ilusiones, que el miedo ya ha sido durante demasiado tiempo nuestro compañero de viaje.

Ahora tú, que me lees, hazte esa pregunta.

 ¿En qué quieres ser el primero?

Miss Poessía

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Escrito por

Canarias, 20 febreros. Estudio Filología Francesa. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

5 comentarios sobre “La importancia de ser el primero

  1. Es un placer que hayas vuelto a escribir, tus comentarios en mi espacio han hecho que vuelva a asomarme a la ventana de tu microcosmos personal y leerte que haya reencontrado una vez más los motivos por los que decidí seguirte. No sé aún en qué quiero ser el primero, pero sé que me quiero quedar por aquí durante mucho tiempo y que, por ahora, me conformaré con ser el primero en comentar esta entrada. Gracias por compartir tus palabras de ánimo, has configurado un texto precioso. ¡Un abrazo muy fuerte! Nos leemos.

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  2. Vaya vaya, qué pasada de comentario, no te haces una idea de la alegría que es leer esto nada más despertarme. Muchas gracias, en serio, es un honor y un placer que seas el primero en comentar esta entrada. Me alegro mucho de que te haya gustado y espero no volver a hacer otro parón de escritura, pero lo necesitaba. Claro, nos leemos 😉
    Un abrazo rompecostillas.

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  3. Soy experta en ser la primera en quizá demasiadas cosas, en lanzarme a la piscina. Me he llevado coscorrones, pero sigo intentándolo. Tirar la toalla es contrario a mi naturaleza. Eso sí: estoy llena de miedos e inseguridades.

    En cuanto a mi próximo proyecto, de momento me lo reservo.

    Los límites los ponemos nosotros, lo que no quita que haya cosas, que aun siendo sencillas para unos, para otros sean imposibles. Hay que aceptar también las limitaciones.

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  4. Estoy de acuerdo contigo, Nuria, es verdad que lo que para unos puede resultar facilísimo no es posible de lograr para otros. Está claro que yo, por ejemplo, no podría ser ingeniera de la NASA. Por eso debemos ponernos nuestras propias metas teniendo en cuenta, como dices, nuestras limitaciones.
    Mucha suerte con tu próximo proyecto, sea el que sea. Y muchas gracias por aportar siempre tanto valor al blog con tus comentarios 😉

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