Desde las alturas

Tiempo aprox. de lectura: 1 – 5 minutos

Me preguntaron si estaba enamorada de ti
y no supe qué responderles,
mi voz se quedó muda
y en mi garganta
apareció ese nudo tan familiar
que desde hace meses
no hacía acto de presencia.

No sé si estoy enamorada de ti
o del retrato idealizado de tu persona,
ese que he ido dibujando poco a poco
entre los lienzos blancos de mi imaginación.

No sé si lo que me enamora es tu forma de reír
o el modo en el que esa carcajada
ha traído a mi vida tanto ruido
que ya no se escucha el eco de mi soledad.

No sé si me gusta el sabor de tus besos
o si simplemente
estaba buscando unos labios en los que olvidar
el regusto amargo de mis despedidas.

No sé si te quiero por lo que eres
o por lo que podrías llegar a ser.

No sé si eres el motivo o la justificación,
la razón o la excusa.

No sé si junto mi piel con la tuya
buscando un calor que convierta el ecosistema
de mi corazón en un lugar habitable,
o si voy en busca de incendios
que quemen los inviernos que guardo por dentro.

No sé si pesa más mi amor hacia ti
o las ganas de llegar a amarte.

No sé si eres ese clavo que ha venido a sacar al otro clavo
que llevo hundido en el lado izquierdo del pecho
o el martillo que lo hundirá más en mis entrañas.

No sé si eres el adecuado
o si todas esas cosas que tenemos en común
han ido creando un espejismo
en el que siempre apareces reflejado
como la solución a todos mis problemas.

No sé si he sabido sumar mi alegría a la tuya
y hacer que cuando estamos juntos mi felicidad
tienda a infinito
o si siempre he sido tan mala en matemáticas
que no he sabido ver
que lo que pensaba que era una suma
es en realidad una pequeña resta de mi dolor,
una división de las penas entre dos cuerpos
que nunca dará como resultado cero.

No sé si me has cautivado por todo lo que me ofreces
o si te he elegido a ti
porque me da miedo aceptar esa otra oferta
que, aunque implique poner mi vida patas arriba,
tal vez sea la única que me haga feliz ahora.

No lo sé, tal vez sea una yonqui
del subidón de los enamoramientos pasajeros
y de las mariposas que no revolotean en el estómago,
sino un poco más abajo.

Sigo sin explicarme por qué las personas
tenemos la extraña manía de crear laberintos
a medida que vamos caminando hacia el amor,
para cansarnos, así, de tanta búsqueda;
de tanto camino.

Pero soy tan gafe
que cada vez que busco un amor en línea recta
acabo atrapada en una montaña rusa
de la que no sé bajar.

Será que me he vuelto adicta
a la belleza de las curvas.

Será que ya no concibo otra forma de enamorarme
si no es desde las alturas,
aunque siempre sepa antes de empezar
que el desenlace será la caída.

Miss Poessía

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Miss Poessía

Canarias, 20 febreros. Estudio Filología Francesa. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

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