Búscate otras musas

Tú siempre quisiste saber qué historias se escondían tras el brillo nostálgico de mi mirada. Yo siempre te respondí que dejaras de lado esa obstinación tuya de tratar de ser el alcohol de mi herida, que, una vez abierta, sería muy difícil evitar que se desangre. Te dije que no te empeñaras en abrazar mis monstruos, que por muy dóciles que parecieran, en cualquier momento abrirían sus fauces y sus colmillos te despedazarían. Que no intentaras entender mi pasado, porque ni yo misma lo hago. Sin embargo, no me hiciste caso. Abriste mi caja de Pandora y no te gustó lo que había dentro. Mis temores, mis penas, mis melancolías y mis quebrantos. Nunca podrás decir que no te avisé.

Quisiste ser héroe, ser Aquiles en mi guerra y ayudarme en mi lucha. Lo que nunca supiste es que hacía ya mucho tiempo que había abandonado mi guerra de Troya, que había dejado de luchar. ¿Cómo iban nuestros cuerpos a aguantar diez años de combates, si nuestros corazones ni siquiera resistieron una estación completa juntos? Yo te supuse el guerrero que vino a salvarme de mis golpes, esos que me daba a mí misma cada vez que intentaba seguir caminando hacia adelante mirando hacia atrás. Quisimos creernos inmortales, prolongar la guerra en nuestras habitaciones sin ser conscientes de que el tipo de vida que estábamos llevando tendría como desenlace inevitable una muerte prematura. Siempre te escondías tras tu armadura y te sentías fuerte así, sin llegar a mostrarte nunca desnudo, sin la valentía necesaria para luchar con tus palabras sinceras como únicas armas. Y al final, aburrida de tu tragedia, fui yo misma la que disparó hasta asegurarme de que la flecha estuviera bien clavada en tu talón. Lo siento, amor, siempre he preferido matar antes que acabar muriendo de desgana en una guerra que ya no merece la pena librar.

Deseabas dibujarme de Afrodita, a pesar de que yo siempre deseé pintarme de Atenea. Me hiciste albergar la falsa ilusión de que era en tu vida la primera, aunque desde el principio ambos supiéramos que era para ti la tercera en discordia. Y yo me cansé de ocupar el tercer puesto. Que se te quite de la cabeza eso de que a la tercera va la vencida, conmigo eso no funciona.

Y es que en ese ranking de personas importantes en tu vida tú siempre ocupabas el primer puesto. Tú, y después tú. El amor propio es necesario, pero hasta cierto punto. Por quererte demasiado a ti mismo, acabaste olvidándote de cómo querer a los demás. Maldito engreído, no creo que vuelvas a encontrar la manera de hacerlo. Pero ya es tarde, porque te has convertido en ese Narciso enamorado de su propio reflejo, incapaz de ver nada más. Y, cuando te hundiste, en el lugar en el que había caído tu cuerpo jamás llegó a crecer una hermosa flor. No creció nada, porque, ¿cómo iba a florecer algo si habías perdido, incluso, tus raíces?

Ansiaste poseerme, raptarme como a Perséfone. Nunca te diste cuenta de que cerrar una puerta es la peor manera de retener a alguien, porque siempre acabará echando de menos su libertad. Así que me fui, te abandoné, te dejé los infiernos porque estaba harta de quemarme mientras me hacías pensar que eso que sentía era calor. Te dejo los infiernos y los inviernos, jamás regresaré a devolverte la primavera que no me supiste dar.

Ahora eres ese Apolo incapaz de comprender que mi amor hacia ti se ha marchitado de tanta sequía. Vienes a reclamar tus hojas de laurel demasiado tarde, cuando a mi árbol solo le quedan raíces y ramas secas que solamente son corteza y recuerdos vacíos. Espero que jamás vuelvas a hacer sentir a alguien como Dafne.

No me digas que fuiste Atlas, que cargaste el arco del cielo sobre tus hombros, si ni siquiera fuiste capaz de cargar con tantas promesas sin que acabaran desmoronándose al suelo.

No me digas que fuiste Ícaro, que te hice volar alto para luego dejarte caer al abismo. Por favor, no te vistas ahora de víctima cuando fuiste tú el que quemó la cera de mis alas, haciéndome caer letalmente al mar. Ahora me voy, necesito volar.

Anda, vete, búscate otras musas.

Miss Poessía

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Escrito por

Canarias, 20 febreros. Estudio Filología Francesa. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

4 comentarios sobre “Búscate otras musas

  1. Guau, cuanto sentimiento doloroso transmites… Parece que tienes heridas de las que intentas huir, pero supongo que es mejor coserlas primero aunque duelan, ¿no?

    Precioso señorita miss poessia 😛

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  2. Por supuesto, mejor coserlas que huir de ellas. Aunque, a veces, acaban abriéndose de nuevo por mucho que una intente coserlas. Esperemos que no sea este el caso jeje…
    ¡Muchísimas gracias! 😉

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