A mis fantasmas

Foto de la entrada: Szilard Toth (Unsplash)

«Todo lo demás, eran fantasmas. Pero de los fantasmas también hay que ocuparse. Yo ignoraba, y sin embargo debería haberlo sospechado, que un fantasma no aspira más que a una sola cosa: a revivir». – Laurent Binet.

Pensé que habían muerto.

Que se habían cansado de hurgar en las heridas,
de descoserme el pasado,
de convertir mi corazón en un mosaico de cristales
imposible de reparar.

Pensé que los había ahogado,
que las lágrimas lo habían anegado todo
y se habían cansado de nadar
en medio de la sal de mis ojos.

Pensé que había conseguido,
por fin,
arder tanto en este invierno
que tuvieron que irse
porque mi alma quemaba demasiado
y nadie quiere ser ceniza.

Pensé que había ganado la batalla.
Pero un día te levantas
y descubres que ese monstruo
que te asustaba de pequeña
ha vuelto a aparecer,
escondido en el armario.

Que tus fantasmas han revivido
porque, al fin y al cabo,
es lo único a lo que aspiran.

Que los demonios han vuelto
y gritan tan alto por dentro
que no sabes cómo hacerlos callar.

Estaba convencida
de que había conseguido aniquilarlos,
pero han vuelto.

Han vuelto para desgañitarse
y hacer que su voz retumbe
en las paredes de mi mente,
para intentar volverme loca,
para aferrarse a mi piel
y a lo que hay debajo.

Me gritan que no lo intente,
que es una pérdida de tiempo.
Para qué, estúpida, si vas a fracasar.

Me ametrallan con recuerdos dolorosos
cuando intento conciliar el sueño.
¿Qué haces, imbécil,
crees que te vamos a dejar dormir?

Lanzan pintura negra
sobre el lienzo de colores
que llevaba tiempo dibujando.
Menuda engreída,
¿acaso pensabas que era tan sencillo
pintar de colores vivos
toda la oscuridad
que llevas por dentro?

Se burlan,
chillan,
silban,
patalean
como un niño pequeño
ávido de un poco de atención.

Se ríen a carcajadas cuando el espejo
me devuelve mi imagen.
¿A dónde vas con esas ojeras
y esa cara, pringada?

Se mofan,
clavan sus garras,
no dejan de aullar.

Tienen miedo de que apague su voz.

No te comprometas, no te exijas tanto.

Me dicen que estoy perdiendo el tiempo,
que la música no va a calmarme,
que escribir no merece la pena,
que las películas no enseñan nada.
¿De verdad eres tan ilusa
como para convertir el arte
en tu único analgésico?

A mis fantasmas,
les digo que no hay rencor.
Solo pena.

Entiendo
que la única aspiración que tienen
es revivir.

Pero, ¿saben qué?
Busquen otro cuerpo
en el que renacer, porque este
ya no les necesita.

Mi cuerpo está lleno de fuego.
Si intentan acercarse, van a arder.

Mis entrañas se han llenado de arte.
Y lo siento, pero ya no queda espacio

 

para nada más.


Miss Poessía

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Escrito por

Julia. Canarias, 21 febreros. Estudio Filología Francesa. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

7 comentarios sobre “A mis fantasmas

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