10 fragmentos de La loca de la casa, de Rosa Montero

Foto de la entrada: Fabiola Peñalba (Unsplash)

A veces nos ocurre, como a los personajes de Zafón que se adentran en el Cementerio de los Libros Olvidados en busca de esas letras que los llamen, que los libros nos eligen a nosotros en lugar de lo contrario. Eso fue lo que me sucedió con La loca de la casa, de Rosa Montero. Estaba deambulando por estas tierras gabachas, en la parte de libros en español de la biblioteca, cuando lo vi. El título me llamó poderosamente la atención y empecé a leer unas líneas. Cuando me di cuenta, eran las cinco de la tarde y me quedaba poco para llegar a las últimas páginas.

Se trata de un libro lleno de originalidad, tanto que no se puede clasificar dentro de un solo género literario. En este texto apasionante, Montero escribe sobre su profesión, sobre otros escritores, sobre la imaginación, sobre la vanidad. Es una mezcla entre sueños y fantasía en el que comienzas leyendo con la convicción de que lo que está relatando ha ocurrido de verdad, pero a medida que naufragas entre las páginas te das cuenta de hace mucho tiempo que has dejado atrás esa orilla de lo real. Pero es que, como ella misma comenta al final en palabras de Barthes, «toda autobiografía es ficcional y toda ficción es autobiográfica».

Una de las cosas que más me ha gustado de este libro es que incita a escribir. Tras leer el punto y final del libro y cerrarlo, es como si vinieran todas esas musas, esos daimon de los que ella habla. Otra cosa que me sorprendió es que mientras leía encontré ideas que siempre había tenido, pero que nunca había sido capaz de poner en palabras. Rosa Montero dice que escribir una idea es en cierto modo matarla porque, al darle una forma y traerla al mundo de lo material, la estamos limitando. Yo, sin embargo, he disfrutado muchísimo del viaje por sus ideas. Aquí les dejo algunas de mis partes favoritas, espero que a ustedes también les apasione su diálogo con la loca de la casa:

1. «Podríamos deducir que los humanos somos, por encima de todo, novelistas, autores de una única novela cuya escritura nos lleva toda la existencia y en la que nos reservamos el papel protagonista. Es una escritura, eso sí, sin texto físico, pero cualquier narrador profesional sabe que se escribe, sobre todo, dentro de la cabeza. Es un runrún creativo que te acompaña mientras conduces, cuando paseas al perro, mientras estás en la cama intentando dormir. Uno escribe todo el rato.»

2. «Escribir novelas es lo más parecido que he encontrado a enamorarme (o más bien lo único parecido), con la apreciable ventaja de que en la escritura no necesitas la colaboración de otra persona».

3. «Cuando te enamoras locamente, en los primeros momentos de pasión, estás tan lleno de vida que la muerte no existe. Al amar eres eterno. Del mismo modo, cuando te encuentras escribiendo una novela, en los momentos de gracia de la creación del libro, te sientes tan impregnado por la vida de esas criaturas imaginarias que para ti no existe el tiempo, ni la decadencia, ni tu propia mortalidad. También eres eterno mientras inventas historias. Uno escribe siempre contra la muerte.»

4. «Me parece que lo sustancial es que todos esos novelistas que han creído perder en algún momento el paraíso escriben – escribimos – para intentar recuperarlo, para restituir aquello que se ha ido, para luchar contra la decadencia y el fin inexorable de las cosas.»

5. «Las palabras son como peces abisales que solo te enseñan un destello de escamas entre las aguas negras. Si se desenganchan del anzuelo, lo más probable es que no puedas volverlas a pescar. Son mañosas las palabras, y rebeldes, y huidizas. No les gusta ser domesticadas. Domar una palabra (convertirla en un tópico) es acabar con ella.»

6. «Regresamos así a la imaginación. A esa loca a ratos fascinante y a ratos furiosa que habita en el altillo. Ser novelista es convivir felizmente con la loca de arriba.»

7. «Dolía tanto que tuve que esforzarme en no pensar en él. Ni veía sus películas ni hablaba de M. con nadie. Sobrellevaba mi pena como si estuviera atravesando un campo minado: cuando pensaba en otra cosa, la vida proseguía con normalidad, casi feliz. Pero de cuando en cuando algo me recordaba a M., esto es, pisaba sin querer una de las minas: y el estallido me dejaba con las tripas fuera durante cierto tiempo.»

8. «No tengo ningún interés, absolutamente ninguno, en escribir sobre las mujeres. Quiero escribir sobre el género humano, pero da la casualidad de que el cincuenta y uno por ciento de la Humanidad es de sexo femenino; y, como yo pertenezco a ese grupo, la mayoría de mis protagonistas absolutos son mujeres, del mismo modo que los novelistas varones utilizan por lo general personajes masculinos. Y ya va siendo hora de que los lectores hombres se identifiquen con las protagonistas mujeres, de la misma manera que nosotras nos hemos identificado durante siglos con los protagonistas masculinos, que eran nuestros únicos modelos literarios; porque esa permeabilidad, esa flexibilidad de la mirada, nos hará a todos más sabios y libres.»

9. «Lo más paradójico de todo es que, cuanto más te alejas con el caleidoscopio de tu propia realidad, cuanto menos puedes reconocer tu vida en lo que escribes, más sueles estar profundizando dentro de ti.»

10. «No escribes para que los demás entiendan tu posición en el mundo, sino para intentar entenderte.»


Miss Poessía

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Escrito por

Julia. Canarias, 21 febreros. Estudio Filología Francesa. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

4 comentarios sobre “10 fragmentos de La loca de la casa, de Rosa Montero

  1. En el texto que TU escribes dices: “Una de las cosas que más me ha gustado de este libro es que incita a escribir. ” Bueno… pues tu escritura incita a leer. Me has descubierto un libro que probablemente habría pasado por alto. Me ha encantado.
    Un abrazo!

    Le gusta a 1 persona

  2. ¡Hola, Nessa!

    Qué palabras tan bonitas, en serio, me han llegado. Es todo un placer haberte descubierto este libro, creo que merece la pena leerlo. Es bastante inspirador y se lee rápido. A mí sí que me ha encantado tu comentario, te agradezco desde lo más profundo de mi corazoncito que te hayas animado a leerme y a dejarme unas palabras tan bellas.

    ¡Un abrazo fuerte!

    Le gusta a 1 persona

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