La chica del tren

 

Su vida estaba tan estancada

que daba cada día un paseo por los andenes

y veía los trenes llegar y partir

para rozar de algún modo la sensación de movimiento.

 

Le habían dicho durante toda su vida

que hay trenes que pasan una sola vez

y que, si no se subía ahora,

ya no podría hacerlo nunca.

 

Así que ella corrió y corrió

hasta quedarse sin aliento

tras ese tren que decían que debía coger,

pero el maquinista no esperó por ella

y las vías se fueron quedando vacías

a la misma velocidad que sus ojos

hasta que solo quedó ella en la estación.

 

Porque ese era EL tren,

ese que todos cogieron,

al que se subieron todos los pasajeros.

 

Un día, sin mucha esperanza,

decidió comprar un billete de ida

sin saber muy bien el destino

y cuando se bajó del vagón

descubrió que ese lugar

era aquel al que siempre

había querido llegar.

 

Así fue como se dio cuenta de que sí,

era cierto que hay trenes que solo pasan

una vez en la vida,

pero también hay muchos trenes

que deberíamos perder

para acabar encontrando

aquel al que merece la pena subirse.

 


Miss Poessía

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Escrito por

Julia. Canarias, 21 febreros. Estudio Filología Francesa. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

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