Tú no eres tu pasado

Tú no eres tu pasado. De verdad, hazme caso. No lo eres, no te define.

No eres tus traumas de la infancia, esas heridas que aún te cuesta cerrar del todo y que te recuerdan a una época en la que tu alma vivía eternamente con las rodillas magulladas y a tu alegría le costaba seguir avanzando sin hacerse esguinces. Tampoco eres las personas a las que le hiciste daño, aunque esa nunca fuese tu intención. No eres las malas experiencias que has tenido en el amor, esas que engrosan tu historial de decepciones sentimentales. Ni los amigos tóxicos que, en un determinado momento, contaminaron tu vida y te impidieron respirar tu propio aire porque sus pulmones débiles necesitaban absorber todo tu oxígeno. Ni las relaciones que te hicieron perder la confianza en ti misma. Ni esos farsantes que decían traer la poesía a tu vida sin darse cuenta de que jamás hubo nada bello ni poético en sus almas putrefactas.

No eres tu pasado, ni los errores que has cometido.

Pero es que tampoco eres tu futuro. No eres lo que dices que vas a hacer, ni los lugares a los que viajarás, ni las personas que conocerás. Ni lo que crees que harás en ese idílico mundo del mañana en el que todos somos mega productivos, felices y exitosos. Si te limitas a decir continuamente lo que vas a hacer, pero esa palabrería no se refleja en tus actos, estás viviendo en el futuro. Y déjame decirte que el futuro no existe, así que en realidad estás viviendo en tierra de nadie, en un lugar que no te pertenece porque no puedes agarrarlo con tus manos. No estás viviendo. Tu lugar se llama presente precisamente por eso, porque es un regalo que puedes agarrar cada día. Por mucho que quieras controlar lo que va a pasarte, no puedes hacerlo.

Lo que sí eres es tu presente y lo que estás haciendo con él cada día. Tus sueños actuales, las pasiones que hacen que te palpite lleno de vida el pecho y que te despiertes de un salto de la cama cada mañana. Lo que te motiva a seguir levantándote cien veces tras la caída número noventa y nueve. Eres lo que haces para estar donde estás y para no ir hacia donde no quieres. El amor que das a tu familia. La entrega que pones en lo que te gusta. La intensidad con la que amas. Los libros que lees, las personas de las que te rodeas, las conversaciones que tienes y las películas que ves.

Por eso, no importa lo que hayas hecho. Si la versión de ti misma que eras no te gusta, puedes cambiarla y probar a ser tantas versiones como quieras hasta que encuentres tu verdadera esencia, la mejor versión, ese yo que más te guste.

Por favor, deja de caminar con los ojos puestos en el ayer, no se puede mirar a dos lugares a la vez y te vas a perder muchas cosas que te pasan hoy. No puedes cambiar lo que ya fuiste ni controlar lo que serás, pero sí puedes decidir quién quieres ser ahora y trabajar cada día para llegar a serlo.

Recuérdalo siempre. No eres tu pasado. La vida es un puñado de arena que agarramos de la playa al nacer y las manos se van quedando cada vez más vacías. Así que vive ahora. Y no malgastes tu presente con un pasado que no tiene futuro.


Miss Poessía

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Escrito por

Julia. Canarias, 21 febreros. Estudio Filología Francesa. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

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